GRANDES HISTORIAS -I-

"Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea". Paulo Coelho


Hola Pesos@s!


El otro dia vi un reportaje en la tv y quiero hablaros sobre él porque, realmente me impactó el tesón y constancia de esta historia. En la localidad de Mejorada del Campo (Madrid) está siendo construida una catedral por D. Justo Gallego.



Justo Gallego es un hombre que quiso ser monje e ingresó en un convento  en la década de 1950. En aquella época de hambre  España estaba llena de sanatorios para tuberculosos, Justo Gallego fue expulsado del convento.Desorientando, enfermo, sobrevivió como pudo, hasta que en 1961, en unos terrenos de su propiedad, con materiales que encontraba o que le daban, y con unos elementales conocimientos de “construcción”, empezó a edificar su catedral, con él como único albañil, artesano y constructor. Pasó más de 40 años en absoluta soledad, hasta que en los primeros años del tercer milenio, su obra empezó a llamar la atención de la prensa y de algunos medios de comunicación.


El ser humano es imprevisible, lema de un acertado y exitoso spot publicitario de una conocida marca de refrescos, que hoy en día despierta el interés de todo el mundo. Arquitectos, profesionales del arte, y gente de todo tipo, movidos por la curiosidad, se desplazan a cuarenta kilómetros de la capital, al humilde pueblo de Mejorada del Campo, para contemplar in situ lo que ya todos conocemos  como la Catedral de Justo. En lo que antes era las afueras del pueblo, y hoy constituye el centro del mismo, se levanta, por increíble que pueda parecernos, una “verdadera Catedral”, que divisamos a lo lejos por una enorme cúpula, aún desnuda, tan sólo provista de un armazón, pero que deja ver sin embargo, que la cosa va muy en serio, y nos anticipa de algún modo, lo adelantado de la construcción. 

El edificio se eleva sobre una gran escalinata.  La fachada, enmarcada por dos torres circulares, y formada por un piso superior de arcadas, no nos remite a ningún estilo arquitectónico concreto, pero tampoco nos importa, ya que al verla de lo que nos asombramos es de cómo esos ladrillos  rotos  utilizados por Justo para el exterior  de su construcción se amontonan sin sentido para dar forma al conjunto. El ladrillo va a predominar en su catedral, son ladrillos inutilizables y deformes que la empresa encargada de fabricarlos dona a Justo por estar defectuosos. Esto no ha parecido importarle a este arquitecto autodidacta, que gracias a ellos ha conseguido elevar su catedral a lo más alto. Los contrafuertes del exterior son circulares, a modo de torreones medievales que desvirtúan la idea primera de catedral. Tres naves conforman el interior, naves sobre las que se alza un segundo piso con el que Justo pretende emular a la tribuna de las catedrales del medievo. En planta no vemos un crucero que sobresalga pero sin duda lo que más nos llama la atención del interior es la cantidad de objetos de muy diversa índole con los que nos tropezamos y con los que nos parece increíble que Justo haya podido levantar su proyecto. Un proyecto que no acaba aquí. Su catedral tiene además todos los elementos de una típica catedral medieval: cripta, claustro, y todos los anexos catedralicios que nos  hacen todavía mas imposible imaginar como una sola persona cuyo único medio son sus manos y su imaginación ha podido sacar adelante este proyecto.
Justo Gallego no llegó a pisar nunca una universidad ni tuvo formación académica de ningún tipo. Hombre poco dado a las palabras, no lo es tanto en su manera de trabajar. Siempre dispuesto, este labrador, acostumbrado a levantarse con las luces del alba, no necesita de relojes, y alrededor de las 6:00 de la mañana es posible encontrárnoslo ya encaramado a los andamios. Ahora cabría preguntarnos el porqué de tanto sacrificio, y la respuesta no es otra que un acto de fe. De profundas convicciones religiosas, Justo es expulsado del Monasterio de Santa María de Huerta en Soria debido a problemas de salud, quedando su vocación sacerdotal frustrada pero no por ello su fe la cual sale reforzada. Cae en depresión siendo, según él, una iluminación lo que le impulsa a comenzar su propósito. Es entonces cuando decide consagrar su vida a la Virgen del Pilar, de la cual es gran devoto. Así comienza la historia de Justo Gallego y de “su” catedral.
Historia de superacion, valentia y tenacidad, viva el Sr. Justo Gallego y ójala pueda terminar de ver su sueño terminado. 
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